Adicciones - Cocaína

Cuando la cocaína empieza a controlar tu vida

La cocaína es una de las drogas con mayor potencial adictivo y una de las sustancias que tratamos con mayor frecuencia en consulta.

Tras el consumo, genera una sensación de euforia mental y física que se desvanece rápidamente, dejando un notable bajón, nerviosismo, irritabilidad y “ganas de más”, lo que puede llevar a la persona a seguir consumiendo.

En nuestro contexto social, suele asociarse inicialmente al ocio de fin de semana, siendo frecuente que el alcohol acompañe a los primeros consumos. Con los años, algunas personas aumentan la frecuencia y cantidad de consumo y terminan extendiéndolo a diferentes situaciones personales, sociales e incluso laborales.

Es frecuente que los consumidores consigan abstenerse durante un tiempo —por ejemplo, un mes—, lo que puede generar una sensación de control y un alivio temporal. Sin embargo, el patrón vuelve después a repetirse, reforzando la idea de que “esta vez será diferente”.

En fases más avanzadas, algunas personas llegan a un consumo en solitario y desbordado, con dificultad o imposibilidad para parar, mentira y ocultación a la familia o la pareja, y combinación con otras conductas adictivas como el juego, la pornografía o los encuentros sexuales.

La realidad, la cocaína siempre quiere más

La mente adictiva intenta justificar los consumos y mantenerlos en tu vida a toda costa. Puede influir en tus emociones, tus pensamientos, tus compañías y tus actividades, acercándote poco a poco a situaciones que favorezcan el consumo.
En cierta manera, puede decirse que la droga compite con tu relación de pareja, tu familia, tu desarrollo personal y con la posibilidad de construir una vida feliz y plena.

Desde nuestra experiencia, abandonar el consumo de cocaína sin ayuda profesional puede resultar extremadamente difícil.
En Ser Libre Psicología conocemos bien esta sustancia. Sabemos cómo puede llegar a afectar a una persona según la fase del problema en la que se encuentre, y adaptamos la terapia a su situación personal.

La pregunta no es si puedes seguir así un tiempo más. Probablemente sí.

La pregunta es qué precio estás dispuesto a pagar por ello.

Una terapia efectiva empieza resolviendo tus dudas.

Preguntas frecuentes

Aquí tienes respuestas a las preguntas más habituales sobre las sesiones y el proceso terapéutico.

  • No se trata solo de la cantidad o la frecuencia.
    Suele haber un problema cuando el consumo empieza a ocupar más espacio del que te gustaría reconocer: acabas consumiendo más de lo que habías planeado o en momentos que no esperabas.
    También cuando empiezas a dar preferencia a determinadas actividades o a relacionarte principalmente con personas consumidoras.
    O cuando aparecen consecuencias en tu estado de ánimo, en la relación de pareja, en el rendimiento laboral o físico y, aun así, el consumo se mantiene.
    Es frecuente minimizar el propio consumo comparándolo con el de otras personas, o recurrir a justificaciones como “me lo merezco”, “es una fecha especial” o “hoy toca celebrar”. También puede aparecer como respuesta al agobio, al estrés o a emociones negativas.

    La cocaína siempre tiene un motivo para aparecer.

    Si alguna parte de ti ya se lo está cuestionando, normalmente no es por casualidad.

  • Muchas personas empiezan consumiendo así y mantienen durante años una sensación de control, hasta que poco a poco el consumo se vuelve más frecuente o empieza a extenderse a otras situaciones.

    También puede ocurrir que empieces a ser consciente de consecuencias que antes no eran tan visibles, o que el consumo deje de encajar con la vida que quieres llevar y, aun así, te resulte difícil dejarlo.

  • El consumo de cocaína puede llegar a instaurarse como una necesidad muy intensa, generando una fuerte apetencia que aparece especialmente en determinados contextos: determinados días, personas, lugares o situaciones.

    Es habitual poder parar durante un tiempo y sentir alivio o seguridad. El problema es que, si durante ese tiempo no se han comprendido ni modificado los mecanismos que mantienen el consumo, este puede reaparecer cuando vuelven a presentarse determinadas situaciones.
    Por eso dejar de consumir durante unas semanas no siempre significa que el problema esté resuelto.

  • Principalmente, en entender qué está ocurriendo y qué función está teniendo el consumo en tu vida, así como los problemas personales que puedan estar relacionados con él, tengan o no una relación directa con la sustancia.
    Se suele trabajar en identificar las situaciones, pensamientos y emociones que activan el deseo de consumir y desarrollar herramientas para manejar esas ganas sin recurrir a la cocaína.

    En última instancia, no se trata solo de “quitar la cocaína”, sino de construir una forma de vida en la que el consumo deje de tener sentido, pudiendo recuperar estabilidad, libertad y calidad de vida.

    El proceso no es inmediato. Requiere constancia, apertura y disposición para cambiar. A medida que avanza la terapia, los aprendizajes y las nuevas formas de afrontar las situaciones difíciles se van consolidando progresivamente.

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