Adicciones - Tusi, cristal y speed

Cuando el Tusi, el Cristal o el Speed empiezan a superar tus límites

El tusi es una droga de diseño que se presenta como un polvo rosado. Aunque suele asociarse a una mezcla de MDMA, ketamina y cafeína, su composición es variable y puede incluir otras sustancias. Junto a ella, el éxtasis y las anfetaminas, forman parte de los consumos habituales en determinados contextos de ocio. En ellos es frecuente el policonsumo, combinando distintas sustancias en una misma noche, lo que aumenta los riesgos y la imprevisibilidad de sus efectos.

El consumo intensivo o prolongado puede provocar bajones emocionales que duran varios días, con cansancio, ansiedad, irritabilidad o desánimo. Cuando se repite cada fin de semana, puede dificultar la recuperación del sueño y del estado de ánimo, favoreciendo un círculo de consumo y malestar del que resulta difícil salir.

Además, el contraste entre la intensidad de la experiencia y la vida cotidiana puede hacer que las actividades habituales pierdan atractivo. Las relaciones, el ocio sin drogas o los pequeños placeres del día a día pueden empezar a parecer aburridos, hasta el punto de sentir que necesitas consumir para volver a disfrutar.

Por qué Tusi, Cristal y Speed generan tanta dependencia

Cuando necesitas consumir para disfrutar, desconectar o sentirte conectado con los demás, quizá el problema ya no esté únicamente en las sustancias.

Puede que al principio el consumo estuviera ligado a las fiestas, la música o las ganas de experimentar. Con el tiempo, sin embargo, puede convertirse en una forma de escapar del malestar o recuperar unas sensaciones que cada vez cuesta más encontrar en el día a día.

Y cuando a cada consumo le siguen varios días de bajón, cansancio o ansiedad, puede aparecer un círculo difícil de romper: necesitas recuperarte, pero al llegar el siguiente fin de semana vuelves a buscar aquello que te hizo sentir bien durante unas horas.

En Ser Libre Psicología podemos ayudarte a identificar si el consumo está afectando negativamente a tu vida y comprender qué función está cumpliendo, ya sea como forma de evasión, búsqueda de conexión o regulación emocional.

Una terapia efectiva empieza resolviendo tus dudas.

Preguntas frecuentes

Aquí tienes respuestas a las preguntas más habituales sobre las sesiones y el proceso terapéutico.

  • A veces resulta difícil reconocerlo porque el consumo está ligado a momentos de diversión, amistades y experiencias que valoras positivamente. Además, quizá puedes mantener tus responsabilidades y pasar días o semanas sin consumir, lo que refuerza la sensación de que tienes la situación bajo control.

    Sin embargo, puede que hayas empezado a consumir más de lo previsto, que te cueste disfrutar de las fiestas sin drogas o que necesites varios días para recuperarte después de salir. También es importante si el consumo está afectando a tu descanso, tu estado de ánimo, tu relación de pareja o tu rendimiento laboral.

  • No necesariamente. La frecuencia del consumo es un factor importante, pero no es el único que determina si existe un problema.

    Hay personas que consumen de forma ocasional y no perciben consecuencias importantes. En otras, una sola noche puede dar lugar a consumos intensivos, pérdida de control o varios días de ansiedad, insomnio y bajo estado de ánimo.

    También conviene prestar atención a lo que ocurre entre una fiesta y otra: si empiezas a esperar con muchas ganas el siguiente consumo, si necesitas cada vez más para disfrutar o si te cuesta imaginar una noche de fiesta sin sustancias.

  • Es posible que el consumo te proporcione experiencias que valoras mucho: sentirte más desinhibido, conectar con otras personas, formar parte de un grupo o vivir la música con una intensidad especial.

    El problema no es que esas experiencias sean importantes para ti, sino que puedas empezar a sentir que solo eres capaz de disfrutarlas cuando consumes. Poco a poco, otras formas de ocio pueden parecerte menos atractivas y puedes terminar dependiendo de las sustancias para sentir esa conexión.

    En terapia no se trata de cuestionar lo que te gusta ni de convencerte de que dejes de disfrutar de la música o de las fiestas. Se trata de comprender qué te aporta el consumo y ayudarte a recuperar la capacidad de disfrutar sin que las drogas sean imprescindibles.

  • El policonsumo puede hacer que los efectos de las distintas sustancias se solapen y que resulte más difícil anticipar cómo va a responder tu organismo. Además, cuando llevas horas consumiendo, el cansancio, la falta de sueño y la dificultad para valorar tu propio estado pueden favorecer que sigas tomando sustancias más allá de lo que habías previsto.

    Si cada vez necesitas combinar más sustancias, prolongar las sesiones o asumir consecuencias que antes no tenías, conviene detenerse a valorar qué está ocurriendo.

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